CON LA LENGUA FUERA

Por qué la prisa no debería ser una medalla y el descanso no es una debilidad. Nos hemos acostumbrado a vivir desbordados

Cada vez más personas sienten que van por la vida con la lengua fuera. Reuniones, entregas, notificaciones, mensajes, correos, más reuniones. A veces parece que trabajamos como si el mundo fuera a acabarse el viernes. 

Y lo peor: lo vemos normal. 

Decimos que estamos “a tope” con cierto orgullo. El agotamiento se ha convertido en una forma de validación. Estar ocupados parece darnos estatus, como si ser productivos fuera una prueba de que merecemos existir. Pero, ¿en qué momento confundimos estar al límite con estar bien?

El trabajo como identidad (y como trampa) 

Una parte del problema es cultural. Durante años se nos ha vendido que el trabajo duro lo puede todo. Que quien se esfuerza más, consigue más. Que si estás estresado, vas por el buen camino.

Por eso hay personas que se sienten culpables al descansar. Que abren el correo aunque estén de vacaciones. Que sienten ansiedad si tienen la agenda libre. 

La productividad dejó de ser una herramienta para convertirse en un juez.

Una cultura que se basa en el desgaste no es sostenible. 

Si el único camino al éxito es estar agotados, algo está mal diseñado. Porque el desgaste constante no es heroísmo: es un sistema que no se cuida a sí mismo. 

Y no hablamos solo de salud mental, hablamos también de empresas. Equipos estresados, rinden menos. Personas quemadas, aportan menos. El rendimiento no nace del miedo ni del agotamiento: nace del equilibrio, del sentido y del reconocimiento.

¿Y ahora qué? 

Hay una nueva conversación que está emergiendo: una que pone al descanso en el centro, que legitima parar, que entiende que trabajar bien no es trabajar siempre.  Que revisa los procesos para evaluar la carga de trabajo.

Cuidar los tiempos, revisar prioridades, proteger espacios de no‑hacer. Esto no es bajar el listón, es subir la calidad de vida y del trabajo. Y mejorar los resultados. 

Porque no hay nada más valioso que un profesional con energía, foco y motivación real. 

Y eso, nunca viene de la prisa.